El correo del alma

La primera vez
que me desnudo por escrito

Si estás leyendo esto, eres de las primeras personas que recibe una carta mía.

No un artículo. No un post. Una carta. Hay una diferencia que importa: los artículos se escriben para ser encontrados. Las cartas se escriben para alguien concreto que ya decidió estar aquí.

Gracias por decidir estar.

Por qué empiezo esto ahora

Tengo 52 años y llevo toda la vida leyendo. Desde los tres, dicen en casa, aunque yo no recuerdo no saber leer. Lo que sí recuerdo es la sensación de que las palabras podían más que el silencio. Que cuando algo duele demasiado para hablarlo, escribirlo lo hace soportable.

Hace dos años perdí a mi mujer. Tenía 46. El cáncer no negocia, no avisa con suficiente tiempo, no acepta argumentos. Y yo, que he pasado veinte años en ciberseguridad construyendo sistemas para proteger cosas, descubrí que no hay firewall para eso.

Lo que vino después fue Renacimiento. Un poemario que no planeé, que me escribió a mí tanto como yo lo escribí a él. Lo publicó Talón de Aquiles en 2024 y supuso el inicio de algo que todavía no sé muy bien cómo llamar: El Alma Desnuda.

Esta newsletter es la voz de eso. Poesía, teatro, reflexiones, proceso creativo. Todo lo que no cabe en las redes sociales porque necesita espacio para respirar.

Este poema pertenece a La forma de quedarse, el poemario en el que trabajo ahora. No tiene fecha de publicación todavía. Pero los que reciban estas cartas serán los primeros en leerlo, fragmento a fragmento, antes de que exista como libro.

Una cosa que me acompaña este mes

He vuelto a leer La voz a ti debida de Pedro Salinas. Lo leo cada ciertos años y cada vez me dice algo diferente. Esta vez lo que me llega es la obstinación: Salinas le escribe a alguien que probablemente no escucha, y le escribe de todas formas. No por esperanza sino por necesidad.

Eso es lo que me interesa de la poesía. No el resultado. El acto de escribirla aunque nadie la lea. Aunque la persona para quien la escribiste ya no pueda leerla. El poema como presencia.

Si algo de lo que hay aquí te ha tocado — un verso, una idea, el reconocimiento de algo que también te ha pasado —, responde a esta carta. Leo todos los mensajes. No siempre puedo contestar de inmediato, pero los leo.

Nos leemos el mes que viene.

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