El correo del alma
#001
La primera vez
que me desnudo por escrito
Mayo 2026
Si estás leyendo esto, eres de las primeras personas que recibe una carta mía.
No un artículo. No un post. Una carta. Hay una diferencia que importa: los artículos se escriben para ser encontrados. Las cartas se escriben para alguien concreto que ya decidió estar aquí.
Gracias por decidir estar.
Por qué empiezo esto ahora
Tengo 52 años y llevo toda la vida leyendo. Desde los tres, dicen en casa, aunque yo no recuerdo no saber leer. Lo que sí recuerdo es la sensación de que las palabras podían más que el silencio. Que cuando algo duele demasiado para hablarlo, escribirlo lo hace soportable.
Hace dos años perdí a mi mujer. Tenía 46. El cáncer no negocia, no avisa con suficiente tiempo, no acepta argumentos. Y yo, que he pasado veinte años en ciberseguridad construyendo sistemas para proteger cosas, descubrí que no hay firewall para eso.
Lo que vino después fue Renacimiento. Un poemario que no planeé, que me escribió a mí tanto como yo lo escribí a él. Lo publicó Talón de Aquiles en 2024 y supuso el inicio de algo que todavía no sé muy bien cómo llamar: El Alma Desnuda.
Esta newsletter es la voz de eso. Poesía, teatro, reflexiones, proceso creativo. Todo lo que no cabe en las redes sociales porque necesita espacio para respirar.
Hay una manera de irse que no cruza ninguna puerta. Te quedas en el olor del café, en el lado izquierdo de la cama, en la forma que tenía tu nombre cuando lo decía en voz baja para no despertar a nadie. Hay una manera de quedarse que no necesita cuerpo. Solo ese instante antes de dormir en que el silencio tiene tu voz y yo no corrijo al silencio.
Este poema pertenece a La forma de quedarse, el poemario en el que trabajo ahora. No tiene fecha de publicación todavía. Pero los que reciban estas cartas serán los primeros en leerlo, fragmento a fragmento, antes de que exista como libro.
Lo que viene en El Alma Desnuda
Estoy trabajando en paralelo en tres frentes que me tienen completamente absorbido:
En poesía: además de La forma de quedarse, tengo muy avanzado el esquema de La Memoria de las Cenizas, que será el tercer poemario. Si Renacimiento fue el duelo y La forma de quedarse es la permanencia, este tercero será la reconstrucción. El tríptico completo de lo que me ha pasado estos años.
En teatro: llevo meses escribiendo Viaje interior en cinco actos, una serie de cinco obras pensadas para poder representarse juntas o por separado. Son teatro de cámara, poca escenografía, mucho texto, mucho cuerpo. Si programas teatro y esto te interesa, escríbeme.
En la web: este espacio que estás visitando es nuevo. Irá creciendo con más escritos, más poemas sueltos, audios leyendo poemas propios y ajenos, y estas cartas que a partir de ahora serán mensuales.
Una cosa que me acompaña este mes
He vuelto a leer La voz a ti debida de Pedro Salinas. Lo leo cada ciertos años y cada vez me dice algo diferente. Esta vez lo que me llega es la obstinación: Salinas le escribe a alguien que probablemente no escucha, y le escribe de todas formas. No por esperanza sino por necesidad.
Eso es lo que me interesa de la poesía. No el resultado. El acto de escribirla aunque nadie la lea. Aunque la persona para quien la escribiste ya no pueda leerla. El poema como presencia.
Si algo de lo que hay aquí te ha tocado — un verso, una idea, el reconocimiento de algo que también te ha pasado —, responde a esta carta. Leo todos los mensajes. No siempre puedo contestar de inmediato, pero los leo.
Nos leemos el mes que viene.
Antonio